Reseña: Aceite de Oliva Pont L’Eveque

oliva-004

Siendo de una familia mitad española – mitad italiana, traigo como herencia una gran tradición de buena comida, donde el aceite de oliva es un producto que corre como agua. Hoy vengo a traerles una reseña de un producto que probé hace tiempo y me encantó. Este no es un post pago, así que si los fabricantes del Aceite de Oliva Pont L’eveque están leyendo esto, acepto como regalo varias botellas porque en mi casa se consume y mucho.

♪♫ Rue Des Acacias – Marc Lavoine ♪♫

Lo primero que me cautivó fue, obviamente, la etiqueta. La imagen emula a la pintura “El Hijo del Hombre” de René Magritte, pero en lugar de una manzana en su cara tiene una oliva. Bello e ingenioso.

oliva-003

Al abrirlo aparece este pico vertedor que es rebatible, sale para afuera al sacar la tapa y se puede meter hacia adentro. Es muy cómodo para usar la cantidad justa y evitar que se ensucie la botella. Un detalle práctico y elegante. Nos lleva a pensar que todos los aceites deberían venir con eso.

Pero lo que más me sorprendió de este aceite fue su sabor. Recuerdo haber probado en una ocasión un aceite de oliva que llamaban “orgánico”, de esos que se compran en las vinotecas y haberme llevado la misma sorpresa, al notar la diferencia abismal entre estos aceites y los que se compran en el supermercado. El sabor es muy frutado y un poco a nuez, con un inesperado toque ligeramente picante al final. Es muy aromático, unas gotas bastan para agregar a cualquier preparación y darle un toque notable y persistente. Tan rico que lo tomaría del pico. Sí.

oliva-009

Se consigue en el supermercado (no en todos), a un precio similar al resto de los aceites de oliva. A mí me encanta disfrutarlo, además de las preparaciones de siempre, sobre cualquier queso con un poco de pimienta negra molida. En un pesto fresco. O sobre una palta.

Este post también es una excusa para traerles esta sutileza. Una idea para “ir haciendo boca” antes de la comida y sorprender a sus invitados, la alternativa al típico pan con manteca.

 

Salga a buscar el pan más lindo del barrio.

Caliéntelo apenas en el horno,

para que esté crujiente.

Lleve al fuego el aceite de oliva,

hasta que se entibie nada más.

Puede ponerle una ramita de romero,

puede ponerle un diente de ajo,

puede ponerle unas escamas de sal.

O nada.

Así solo.

Anime a sus invitados a tomar pedazos de pan

Y mojarlos en el aceite.

Y comerlos.

Coma usted también.

Coma y sea tan feliz como pueda.

oliva-007

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s