Diario de Lux en la cocina: Deep Purple

He cumplido un sueño culinario.

En varias ocasiones he escuchado acerca de lo sabrosas que son las hojas de la remolacha. ¡Cuando comas remolacha no tires las hojas! Sirven para hacer buñuelos, sirven para hacer tartas, tortillas. Pero qué hojas voy a comer o a tirar si las remolachas de la verdulería o el supermercado nunca traen las hojas, vienen cortadas o deshechas de tan marchitas.

♪♫ Deep Purple – Burn ♪♫

Finalmente estuve hace unos días por el mercado Sabe La Tierra de Florida y me llevé un exuberante, fresco, frondoso atado de remolachas. Eran en total unas seis remolachas menudas, suficientes para calmar el hambre de un ratón, pero que palidecían ante la opulencia de ese manojo de tallos violetas con hojas gigantescas. Me apena no haberle tomado una foto. Volví al tiempo a comprar otro para poder hacer la imagen que completa este artículo, pero este que ven no le hace ni justicia al primero. Deberá por ahora quedar en su mente y en mi relato. Así que ese día caminé feliz a casa con el manojo de remolachas del tamaño de un bosque.

zyr-001

Las hojas son de color verde intenso y con nervaduras violeta profundo, característico de las remolachas. Y como habíamos dicho en otra ocasión, distintos colores aportan distintos nutrientes. En sabor y textura están a mitad de camino entre la acelga y la espinaca, aunque más sabrosas y delicadas. El tallo es fibroso pero tierno.

003

Me aventuré a lavar hoja por hoja e improvisar estas croquetas, para darle rienda suelta a mi sueño.

001

Esto que ven aquí y que parece un valle visto desde las alturas es mi focaccia de romero que arrancó un rato antes. Preparé la masa con la máquina de pan (otro día hablaremos de este amable invento). Un poco menos de 300 cc de agua y medio kilo de harina integral. Un sobre de levadura instantánea, fragante romero picado, cortado del jardín de mi mamá y un chorro generoso del aceite de oliva que me gusta. Sal y azúcar mascabo una cucharada pequeña de cada. La máquina amasó media hora y dejó levar una hora más. Ustedes pueden hacerlo con sus manos, en ese caso ubiquen la harina en la mesada o en un bowl, ahuequen el centro y añadan el agua de a poco, tanta como requiera, seguramente menos que la que indiqué en este caso. Una vez que la masa duplicó su tamaño, la volqué en una placa para horno, la extendí de unos 2 cm de espesor y la aplasté con los dedos. Agregué esas briznas de romero para que quede más bonita y perfumada y luego dejé que siga levando.

002

Había comprado una bolsa de papines surtidos en el mismo mercado. Los desparramé en una asadera junto con las pequeñas remolachas, apenas aceite y unos granos de sal.

Tubérculos, masa creciendo, me dispongo a preparar las croquetas.

Croquetas de hojas de remolacha

Necesito:

  • Hojas de remolacha: un atado grande o dos pequeños. (Esta receta es equivalente a dos tazas de las hojas ya cocidas y escurridas)
  • 1 taza de harina integral
  • 1/3 de taza de agua
  • 3 huevos
  • 1 cucharadita de polvo para hornear
  • 1 cucharada de fécula de maíz
  • Sal
  • Pimienta
  • Nuez moscada
  • Aceite neutro: cantidad necesaria

En una sartén antiadherente eché las hojas de la remolacha y las fui moviendo para que poco a poco se vayan relajando y pierdan su firmeza. Esto lleva unos minutos y es importante moverlas para que no se quemen. Pueden cocinarlas al vapor o unos instantes en agua hirviendo, pero es muy importante que la cocción sea veloz para que queden tiernas sin perder el color ni los nutrientes.

004005

Presioné en un colador las hojas para retirarles el exceso de líquido y las piqué groseramente con un cuchillo para que queden con textura y se noten los colores de las hojas y los tallos. Dejé enfriar.

En un recipiente batí los huevos, añadí la harina, la fécula, el polvo de hornear y luego el agua. Debe quedar una preparación homogénea. A esta mezcla agregué las hojas y condimenté con sal, pimienta y nuez moscada.

006

Dejé descansar la preparación unos 10 minutos. Luego calenté aceite en una sartén y volqué cucharadas de esta mezcla para formar mis croquetas. Las cociné vuelta y vuelta hasta que estén doradas pero sin apurarlas para que se cocinen bien por dentro. ¡Y ya están listas!

007

011

010

Mientras la masa de las croquetas reposaba metí en el horno la asadera con los papines y remolachas y mi bella focaccia. Se hicieron casi juntas. En un recipiente con papel absorbente fui retirando una a una las croquetas para que se les quite el excedente de aceite. Solo queda cortar tiras de focaccia calentita, un poco más de sal a los papines. Y listo, apago los fuegos y llevo todo a la mesa que la familia espera. Parece que hoy cenaremos rico.

009008

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s