Pie de Frutillas Vegano / Amor y calaveras

Me gusta esta época del año. Este es para mí el tiempo de disfrutar al aire libre, antes de que aparezca el flagelo del verano a masacrarnos el pellejo con sus rayos UV y sus aguijones de mosquito.

En octubre además es nuestro aniversario de bodas y con ese motivo preparé esta torta para poder saborear, este año, de a tres (el año pasado Florián ya estaba, pero todavía no comía). Y lo mejor de que nuestro aniversario sea en octubre es que en todas partes ofrecen cotillón de Halloween, así que podemos celebrar con mucho amor y muchos esqueletos, como nos gusta a nosotros.

 

Algunas fotos de nuestra fiesta. Abajo ¡nuestra torta! hecha por mi hermana y encima de ella los “novios” que elegimos para poner encima ♥

 

 

Aquí en Argentina muchas personas critican la costumbre de festejar Halloween por considerarlo una moda “gringa” que nada tiene que ver con nuestras costumbres. Aunque por estas fechas empiezan a verse los “Papanoeles” abrigados con el conocido traje rojo y blanco, impuesto por el marketing de cierta oscura bebida carbonatada a base de extractos vegetales.

♪♫ “Monster Cookbook” – Groovie Goolies ♪♫

Halloween tiene origen en el Samhain celta, que celebra el fin de la cosecha y el comienzo de la estación oscura. A la inversa, en estas latitudes estaría llegando el Beltane, o festival del fuego, que corresponde al principio del verano (1° de mayo en el hemisferio norte). Al ser una festividad celta, estas festividades también están extendidas en España, de donde provino la ola inmigratoria de la cual descendemos la mayoría o muchos de nosotros. Así que tiene sentido festejar Halloween por aquí, además de que una fiesta con ataúdes, sangre y calaveras nunca puede estar mal para mí.

Hace algunos años trabajé con un fotógrafo canadiense que estuvo de paso por Buenos Aires en noviembre. Estaba fascinado por la floración de los jacarandás y por ver el contraste de la decoración navideña con un calor de muerte, vidrieras con copos de nieve y vestidos de verano.

En Argentina se acostumbra preparar comidas muy contundentes para Nochebuena y Año Nuevo. Aunque muchas de ellas se sirven frías, son sumamente calóricas. Precisamente en una temporada de abundancia en productos de estación, las típicas comidas ofrecen poca variedad y muchos productos procesados o enlatados.

Creo que empezaremos a subirnos a la ola de celebrar Halloween aprovechando la excusa de que tenemos un niño y dejaremos de lado la absurda idea de Papá Noel y los Reyes Magos. Que nos disfracemos de monstruos y vampiros y comamos muchas golosinas que es lo que de verdad nos gusta. Que los regalos sean hechos entre nosotros y que Santa y los reyes sean simplemente personajes de ficción como un pequeño pony o una tortuga ninja. Porque las fiestas son para que celebremos lo que sentimos que debe ser celebrado.

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Este pie o tarta de frutillas se me ocurrió hace unos días y salió tan bueno que me siento orgullosa. No lleva huevos ni lácteos. La masa de nuez es deliciosa y muy crujiente, también se puede usar para galletas. Lleva una crema alimonada similar a la del lemon pie. Si no les gusta lo ácido, pueden omitir el limón y hacer una crema más “avainillada”, pero el contraste con la masa de nuez es algo que recomiendo mucho. El color tostado de esta torta es por el azúcar mascabo y la harina. Pueden hacer la versión no integral si lo prefieren, aunque el sabor que aporta el mascabo es incomparable, además de ser mucho más saludable. Recibí muchos comentarios lindos acerca del post de cumpleaños BLW, así que sumo esta torta que es una gran opción para la mesa dulce.

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Pie de frutillas vegano

 

Para el crust de nuez:

  • Nueces, 100 gr
  • Harina integral, 100 gr
  • Aceite de coco, 1 pocillo
  • Azúcar mascabo, 5 cucharadas colmadas
  • Agua fría, cantidad necesaria

 

Para la crema de coco y limón:

  • Leche de coco, 500 cc (la receta, aquí)
  • Fécula de maíz, 2 cucharadas
  • Azúcar mascabo, 5 cucharadas
  • Ralladura de 1 limón
  • Jugo de ½ limón

 

Para la cubierta

  • ½ kg de frutillas

 

Licuar o pasar por el mortero las nueces hasta lograr un polvo fino. Mezclar con el azúcar y la harina. Añadir el aceite de coco y mezclar con los dedos hasta lograr una mezcla parecida a arena mojada. Agregar muy de a poco agua fría y unir con los dedos hasta formar una masa. No hay que amasar demasiado. Llevar a la heladera a descansar, mientras preparamos el relleno.

En una olla mezclar la leche de coco con el limón. Disolver la fécula en una tacita con una parte del líquido e incorporar al resto de la mezcla. Agregar la ralladura de limón y el azúcar. Mezclar hasta que el azúcar se disuelva (siempre quedan unos grumitos que se diluyen después) y llevar al fuego sin dejar de revolver hasta que espese. Dejar enfriar.

Extender la masa fría de la heladera aplastando pedacitos contra el fondo de un molde para tarta o para torta desmontable. Llevar al horno hasta que esté bien sequita.

Para el montaje de la torta, volcar el relleno sobre la masa ya fría y extender. Llevar a la heladera para que la crema solidifique un poco, de lo contrario se hundirían las frutillas. Una vez hecho este paso, cubrir la superficie con frutillas, enteras o fileteadas. Llevar al frío algunas horas ¡y a disfrutar!

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